inicio > critica

español | ingles

Critica

1998: Mónica Espinel F. - Boletín, Galería David Perez - Mc Collum, Guayaquil, Ecuador

La muestra llamada Punto, Coma, Guión... Historias, enseña un esquema armado por Brewda que de alguna forma responde o enfrenta la situación del mito, la historia y el presente. Se va hacia atrás en el tiempo, hacia culturas primitivas, medio orientales como la egipcia, americanas como la maya, épocas helenísticas, en fin, busca dentro de lo remoto para encontrar lo primario de cada cultura. Toma, o mejor dicho, extrae elementos gráficos, los utiliza como citas sacadas de un libro antiguo, y ahí surge la interpretación de su arte. A veces vemos un jeroglífico, o el diseño de un friso de los que ella dice “lo invento, lo recreo y hago mi propia escritura”. Hace que estos elementos con su peso histórico, rodeen y compitan con el ser humano. Lo mitológico funde un rasgo en la obra de Brewda. Por ejemplo, en sus trabajos sobre el mito de la historia de Babel, donde se da lo que dice la crítica Fabiana Barreda: “... la torre imposible se transforma en mito:... aquella memoria imaginada que eterniza las epopeyas del hombre retando a los dioses, mientras cuestiona y funda un orden divino”. Aquella utilización del sentido de lo mitológico es pertinente a la mencionada historia, y a muchos otros relatos bíblicos que en su fondo “describen poéticamente la condición humana”. Pero también ese sentido respetado, mágico y subreal está en los misterios del comienzo del mundo. Brewda, entre lo real, mágico y surreal, interpreta la condición humana. El ser humano es, en su pequeñez y simpleza, el que carga e intenta dominar las torres que Silvia dibuja. También lucha con símbolos metafóricos como pesas –que en un sentido del mundo griego, responde a equilibrio, balance y orden- o la escalera, que puede ser elevación o escape. ¿De la escalera a la torre, de la torre al cielo? Ahí lo más excitante de la obra de Brewda, lo de ella ha sido todo un juego. A través de las líneas perfectas de la arquitectura del pasado, los signos y los significados que arrastran, descubre la posición del ser humano, de la condición humana, que no es Egipto, Grecia o América, es universal, como se ve en Tempestad: el viento convulsiona un fragmento de la torre, de la que se sostienen muchos hombrecillos, pero también se caen otros, hay placer, hay sufrimiento, hay dolor, pero todo en abstracto. Hay verdad. Hay elementos de equilibrio, está la pesa, está “la sensación de que tienes que agarrarte de algo para no caerte”, y el hombre es un gráfico más de la composición. Su técnica es deleitante: acrílico con dorado a la hoja (pan de oro), purpurina, entre otros materiales que utiliza según la vibración de la escena que representa.