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Critica

1998: Dr. Carlos Rojas y Juan Martínez - "Autores de la B a la Zeta", "Silvia Brewda, la arqueología pictórica", Cuenca, Ecuador

Silvia Brewda, nacida en 1949, se ha planteado en su obra “La Biblioteca en Arcilla” (acrílico sobre tela, 195x75 cm) una arqueología pictórica. Mediante el desarrollo de una serie de imágenes dispuestas de manera simétrica, todas ellas con una referencia histórica particular, recrea la disposición en cuadrícula que es el elemento indispensable para una excavación arqueológica, solamente que Brewda no excava la tierra sino que embarca en una aventura de conceptos, símbolos y representaciones que nos proyecta sus propios hallazgos, sus propias creaciones, mas allá de lo que los vestigios realmente nos dicen. Brewda establece como sustento de su pintura una rejilla de 6 cuadros por 5 cuadros, lo que equivale a la “excavación” de un sector de 30 cuadros regulares. A diferencia de una excavación real, la arqueología pictórica de Brewda se desarrolla sobre un solo plano, la estratigrafía se ve sustituida por una aparente contemporaneidad, que examinada deja paso a un extraño diacronismo simultáneo (términos contradictorios se diría, sin embargo cualquier arqueólogo sabe que la presencia simultánea de restos en un mismo nivel de excavación aunque éstos sean claramente disímiles nos remite a una alteración de la evidencia, esta alteración, que en algunos pocos casos puede dar la vuelta a la secuencia real, ha sido ahora practicada por la pintora de manera intencional lo que nos coloca ante una nueva evidencia que debe ser examinada cautelosamente). La utilización de la pintura para lograr este efecto es lo que nos permite destacar la obra de Brewda. El título, parte fundamental de una pintura aún cuando fuese simplemente S.T., nos permite asumir una cierta intencionalidad, Biblioteca en Arcilla, ¿Referencia quizá a la Biblioteca de Alejandría, quemada con sus miles de volúmenes irrecuperables? ¿O tal vez, por lo de arcilla, a esas pequeñas tabletas quemadas bajo el calcinante sol de la Mesopotamia y grabadas con un punzón, primera muestra universal de la capacidad de la memoria?. No me sorprendería tampoco que Biblioteca de Arcilla, fuese una referencia cruzada a ese Libro de Arena del que nos habla la compatriota de Brewda, libro que puede ser leído una y otra vez sin que se repita jamás, y que le obligara a su aterrorizado lector a decir “sentí que era un objeto de pesadilla, una cosa obscena que difamaba y corrompía la realidad”. Por supuesto una pintura no es un libro, ni la repetición de 30 cuadros una biblioteca, pero en estos 30 cuadros se encuentran referencias a lecturas cruzadas que nos remiten a esa intencionalidad de la diacronía que mencionábamos arriba. ¿Cómo aproximarnos a la lectura de este libro infinito, de tiempo simultáneo? Sobre un fondo homogéneo de color tierra leonada (arcilla leonada) la pintura se ha dividido como una cuadrícula, cordeles claros separan en un patrón regular la biblioteca de arcilla, símil arqueológico. El diálogo es aquí un dálogo de cuadros (de vistas de un film en el tiempo). Creo que técnicamente se ha intentado difuminar las imágenes, como si las viésemos a través del tiempo. La vista, sin embargo se niega a “leer” esta biblioteca, en el sentido izq-der, al fin no se trata de un libro sino de una biblioteca y al caminar entre los estantes nos negamos tomar uno detrás de otro los libros que se nos ofrecen, preferimos vagar de un lado a otro, atraídos por la sensualidad de los lomos de la piel o los brillantes estampados en oro, por ello recorremos entidades afines descubriendo en el inicio una manada de jirafas y un elefante, montado sin torreta, en una suerte de ritual primitivo reminiscente de los tiempos antiguos. Abajo, frente a las jirafas camina o corre un cazador. En E3 se repite el dibujo, aunque es casi imposible un viaje sin detenerse en los cuadros intermedios, las jirafas, sin embargo, han sido en gran parte sustituidas por elefantes, dos de ellos ahora montados. E5 muestra tres caballos, solos, suerte de Altamira sin seres humanos. Estos son los cuadros más primitivos, si exceptuamos tres cuadros vacíos, anteriores a la cultura, anteriores al hombre. Y luego ¿qué sigue?. Cronológicamente, Egipto, debemos entonces leer A2, en 90º en relación a la rejilla como si se quisiera con esto indicar la dirección de la lectura, se encuentra, sí, Egipto, dos barcas solares navegando frente a frente por el Nilo imaginario (celestial) con dos diosas en la proa que intercambian presentes. Y ahora ¿hacia dónde?. En esta lectura de la rejilla llevamos los ojos hasta el cuadro D4, guerra, tres carruajes en la misma dirección egipcia inicial y bajo ellos quizá una nueva referencia religiosa, el plano de una tumba o de un templo, nos perdemos en un momento hasta descubrir el cuadro C2, otra vez en la misma dirección a 90º, tres barcos con dos hombrecillos junto al plano de Luxor o Karnak, ahora quisiéramos encontrar otro cuadro semejante pero en la siguiente referencia a Egipto es ahora, otra vez el sol que con sus alas refulgentes recuerda a Atón, intento fracasado de mover a esa entidad eterna que fue el país del Nilo, dos figuras empujan la imagen del sol y una tercera reivindica un estandarte sobre ella. En una nueva rejilla, dentro de la rejilla, una tabla escolar compara los jeroglíficos y ahora empezará la escritura. ¿Es el plano E4 egipcio?. Ahora no sabemos bien si continúa Fenicia o los griegos, pasamos a A3, monedas con inscripciones, muestras antiguas de escrituras primitivas y buscamos otro tesoro metálico que lo encontramos en E5, apenas vemos los rostros de los reyes y los dioses y ahora de los caballos y descubrimos que no es Fenicia, que es Grecia. ¿Acaso los griegos se han apoderado de todos?. Y lo demás parece ser griego. El corte del Partenón, con elefantes revueltos y la referencia a arquitrabe, metopa, collarino, gotas... parecía remitirnos al surgimiento de la razón. B1, el plano de un templo con columnas, B2 Cariátides que soportan un friso de atletas. B3 vacío. B4 columnas dóricas y un atleta victorioso. B5 un Partenón imaginario con figuras, quizá el sueño de Fidias. C1 carruajes griegos quizá las panataniaikas. C2 Egipto, C3 leones (¿Persia?), C5 el desarrollo del alfabeto griego en otra propuesta didáctica. C6 vacío. D1 los jugadores de jockey de una vasija griega, D2 una imaginaria columna sobre una estructura semicircular en escalera, D3 nueva vista imaginaria del Partenón. D4 Egipto, D5 el templo, no, no es el templo, es el laberinto según Evans. E1 Egipto, E2 atletas y soldados dominan a un león, Grecia vence a Persia. E3 animales. F1 guerra, F2 Egipto, F3 nuevo corte del Partenón (no, esta vez son columnas jónicas, ha pasado el tiempo, pero todos los hombres caen y se desploman). F4 Atletas griegos en las olimpíadas. F5 Grecia primitiva. El leonado del fondo sirve de marco al tiempo. ¿Cómo leer este libro de arcilla o de arena? Brewda no muestra en esta Biblioteca de Arcilla un momento de la historia humana. ¿Somos, sin embargo, capaces de comprender la secuencia? o, como en el Libro de Arena ¿nos perdemos en infinitas lecturas entre páginas contiguas distantes entre sí dos mil folios? He aquí la magia de su pintura, sin habernos dado cuenta empezamos a pensar sobre la palabra, sobre el comercio, sobre la guerra. Descubrimos el sueño de la razón vuelto piedra, imaginamos al arquitecto del tiempo de la Diosa Virgen en sus proyectos ilusorios (que en la vida real fueron verdades), sabemos que los dioses humanos derrotaron a los dioses del sol y de la luna, que la vida centrada en la desembocadura de los dos grandes ríos, tierra entre aguas, se opondrá siempre a la vida originada en los limos fértiles del Mediterráneo. Desde la América del Sur ¿cobra sentido esta biblioteca?. No debemos olvidar dos cosas, Brewda es argentina y los argentinos han montado siempre un caballo con los pies en Europa y las ancas en América, pero sin dar vuelta a la cara, y por otra parte, ella recoge una parte de la Historia de Occidente que es también nuestra historia en esta tierra en donde se mezcla, como en otra biblioteca aún inexplorada, las sustancias del Viejo y el Nuevo Mundo.