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Critica

1997: Ori Z. Soltes - "Mitos y Laberintos", Catálogo B'nai B'rith Klutznick National Jewish Museum, Washington, USA

"...A través de las pinturas de Brewda se puede observar diversos paisajes de Sumeria y Egipto, Grecia y Roma. Observamos columnas que reviven la tradición visual grecorromana, junto con gatos, toros y vacas que rememoran Egipto y Sumeria. Los animales ocasionalmente se encuentran en la parte superior de las columnas, que evocan a la loba romana que alimentó a Rómulo y Remo y a las efigies sobre los monumentos funerarios de la antigua Grecia. Se observan peldaños que nos dirigen hacia las columnas, y diagonales dispuestas en forma transversal se encuentran y se cruzan a través del paño, como las diagonales que conectan las bases de los ziggurats sumerios. Efectivamente, una de sus obras se denomina "En la tierra de Shinar" (In the land of Shinar) - nombre bíblico hebreo con el que se ha dado a llamar Sumeria; la imagen consiste en una torra de Babel, una versión de las ziggurats en la que sin duda se inspiró la historia de contenido bíblico de la Torre de Babel. Escenas de la cacería en la Grecia helénica se intercalan con un diseño que se caracteriza por gran cantidad de botes a lo largo del Nilo y hacia un mundo más allá del nuestro, tal como aparece representado en las pinturas sobre las paredes de las tumbas del antiguo Egipto. Luego, una vez más, imágenes diminutas casi monocromáticas rememoran las obras sobre las paredes romanas. Más aún, la vasta cantidad de estructuras y formas sugieren la estructura jeroglífica de los antiguos egipcios. De manera que allí encontramos un aspecto sacro en las imágenes de Brewda, que nos hace retornar al objetivo espiritual del arte en las culturas antiguas (y la mayor parte de las culturas que existieron antes de la Edad Moderna de la civilización occidental). Diversas escaleras, también, ascienden y descienden recorriendo los bordes interiores de sus trabajos: observamos tantas conexiones entre el Cielo y la Tierra que nos hacen traer a la memoria el Sueño de Jacob, y encontramos escaleras que nos llevan a los techos y a las kivas de la arquitectura nativa americana desde Mesa Verde hasta Machu Pichu. Las pinturas de Brewda contienen gran variedad de detalles en cuanto a mitos y a sueños refiere, que encuentran similitud entre sí y además denotan un reino sagrado pleno de divinidad: ilimitado, eterno, sin dimensiones y sin un trayecto lineal que recorra desde el pasado hasta el futuro. Sus obras retractan idas y vueltas que retornan entre ellas mismas, conduciéndonos o no siempre al mismo punto de partida, sin fin y hacia el mismo fin –lo que finalmente nos representa un laberinto. Los laberintos tuvieron su origen en la cultura prehistórica de Creta hace cuatrocientos años, y surgen a través de la historia y la geografía, a medida que recorren y abandonan la fantasía occidental. Teseo y los jóvenes y doncellas atenienses, que vagaban según la tradición griega, terminaron sobreviviendo al enfrentar a un rey hostil, un Minotauro hombre con cabeza de toro, que hallaba su trono en el centro del laberinto. En las obras de Brewda observamos seres humanos de todas las culturas y tradiciones que recorren laberintos infinitos, personas que se ven reducidas por el laberinto de la historia como innumerables piezas que se derrumban. Algunos de sus trabajos invocan el silabario que se desarrolló en el período prehistórico cretense; los textos que se encuentran relacionados o no con sus imágenes evocan la evolución del pensamiento humano que, sílaba por sílaba y letra por letra, daña el pensamiento, a las bases que los mantienen eternamente: papel, piel de animales, rocas, paños y maderas. Brewda resulta, a través de la historia, un intermediario entre lo sagrado y lo profano –la fraternidad del sacerdote, profeta, poeta, héroe, rey, cuando la visualiza el Otro Reino y hacer que nos resulte accesible. Brewda es Teseo en el laberinto, así como también la sacerdotisa o poetisa de los Imperios Incas, Sumerios y Egipcios. Sin embargo ella es, en otro sentido, como una divinidad: crea en todas sus obras, un mundo en miniatura – un monocronismo del universo creado por Dios. Los mundos que reproduce Brewda en sus pinturas, representan un mundo complejo basado en la experiencia de las personas. Todos nos manejamos dentro del tiempo y del espacio como a través de un laberinto, como el argentino Jorge Luis Borges ha expresado en sus escritos de un modo obsesivo. Los trabajos de Brewda representan el enfoque visual de las extraordinarias exploraciones de la realidad de Borges, tales como la gran Biblioteca de Babilonia, donde cada libro es el mismo libro uno más no podrá retornar a la misma página dos veces. Finalmente, las innumerables imágenes de Brewda forman un compendio de civilizaciones que comienza en la mesopotamia Sumeria (donde Abraham, en Ur, pudo haber tenido sus orígenes, y por lo tanto ser la cuna del Judaísmo) y continúa a lo largo del quinto milenio hacia la nuestra..."