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Critica

1995: Marianne de Tolentino - "Memoria", Diario Listin, República Dominicana. - "Textura del tiempo - Memoria", Centro Cultural Hispánico, Santo Domingo, República Dominicana

"...Silvia Brewda quiere expresar a la vez el desconcierto del mundo y el apego a ciertos códigos, entre el juego, la nostalgia y la crítica. Su arte es lúdico por su tipología figurativa, sus pequeños sujetos y objetos, su colocación desparramada u organizada en el espacio, sugiriendo tanto las piezas en cartón de pasatiempos casi desaparecidos, como los nuevos “duendes” de las pantallas y persecuciones electrónicas. La nostalgia no se esconde, apelando a los símbolos, en busca de valores indiscutibles. La pintora no se cansa ni tampoco nos cansa – colocando sus columnas griegas, haciendo una especie de apologética de la arquitectura antigua y clásica, llevándose para sus lienzos bases, fustes y capiteles, como otrora los arqueólogos ingleses los fragmentos de Partenón para sus museos. Inesperadamente junta y confronta esos elementos con las efigies de bóvidos... proponiendo una doble lectura, la mitología antigua y el egipcio Dios Apis, el mito y la realidad, nacional, de hoy y de ayer, el bovino como omnipresencia, consumo y riqueza. De distintos tamaños, en distintas posiciones, esos animales son tan obsesivos como ineludibles. Por su tratamiento gráfico-pictórico, al igual que los hombrecillos, podríamos remontar aun más lejos en el pasado, hacia alusiones a las inscripciones pétreas y pictogramas rupestres... Y, si ahora nos detenemos en la condición humana, vemos que Silvia Brewda asume una actitud crítica y traduce sus preocupaciones. Corriendo, en filas, en esquemas anónimos, a veces mutilados, saltando como marionetas, asexuados, los hombres huyen, escapan, indagan, enfrentados con un destino imprevisible. Llevada a la escala de obra de arte, poética y risueña, son metáforas de nuestra época y su alegoría, de un país o de otro en la relativa paz o la guerra, sin olvidar la circulación apresurada de las ciudades. Los cuadros se convierten en códices, donde la artista “escribe” las aventuras y desventuras de la humanidad. Con una fineza, una pulcritud, una capacidad de variación en los temas... que nos encantan..."